La guerra de las aseguradoras: ir a pérdida con tal de captar clientes

Fecha de publicación: 07/10/2019 04:48:00 p.m.
Fuente: El País

CRUZAN ACUSACIONES

Las pérdidas del Banco de Seguros en el rubro automotor ascienden a US$ 10,3 millones en un trimestre. 

Los precios son tan bajos que no cubren los gastos de un siniestro y las compañías privadas denuncian que "subsidian" este mercado con el seguro de accidentes laboral

CAMILA BELLO 

Esta es una historia que empieza en 1993. Ese año se derogó el monopolio del negocio de los seguros —que hasta entonces gozaba el Banco de Seguros del Estado (BSE)— y fueron admitidas en nuestro país las aseguradoras privadas. Todos los servicios entrarían en competencia, menos el relativo a accidentes de trabajo y enfermedades profesionales.

La ley que habilitó este cambio fue promulgada en el gobierno de Luis Alberto Lacalle (1990-1995). El Frente Amplio estuvo en contra, pero igual se aprobó la creación de la Superintendencia de Seguros y Reaseguros en el Banco Central. Este organismo se encargaría de regular el sector y supervisar la competencia.

A partir de ese año, las aseguradoras privadas entraron a nuestro país. Hoy son 15 empresas y el BSE las que brindan los servicios. Y por más que el único seguro monopólico por ley es el de los accidentes laborales, hay uno más que el prestador brinda de hecho: el de renta previsional (por retiro, invalidez o fallecimiento).

En este caso, las empresas se encuentran frente al desafío de gestionar el riesgo de descalce de monedas. Reciben el dinero de sus clientes en pesos constantes y no tienen ninguna inversión que les permita empatar la evolución del Índice Medio de Salarios Nominal, por el que se ajustan año a año las jubilaciones. Por esto las compañías privadas prefieren no ofrecerlos, informan fuentes del rubro.

De estos seguros monopólicos, el de accidentes laborales es el más superavitario. Según el Banco Central, el prestador generó ganancias por US$ 27 millones en el segundo trimestre. Este seguro es obligatorio por ley para todas las empresas que tengan personal dependiente, y ninguna otra compañía puede ofrecerlo.

Por este motivo, la Asociación De Aseguradoras del Uruguay (Audea) —integrada por las compañías privadas— publicó un comunicado días atrás en el que denuncia que el BSE “subsidia” rubros deficitarios con los negocios monopólicos. Así logra, según las empresas, ofrecer pólizas muy baratas que ni siquiera cubren los eventuales costos de un siniestro.

Una de las promociones es la del tres por dos. Quizás haya escuchado hablar sobre ella o su corredor de confianza se la haya ofrecido. Contratando esta tarifa, los usuarios pueden asegurar su auto durante tres años al precio de dos. Además, tiene el beneficio de que la cotización en los dos años que se pagan es baja.

Por ejemplo: imagine que quiere asegurar un Renault Clio de 2015. Su corredor le ofrecerá varias propuestas —que rondarán entre los $ 20.300 y los $ 42.300 pagando al contado—, y una de ellas será la del BSE. Usted podrá contratar allí un año de seguro por $23.900 o acceder al descuento del 3 por 2. En este caso, la tarifa ascenderá a $ 67.900 y le permitirán financiarla hasta en 10 cuotas, pero habrá conseguido asegurar su vehículo durante tres años por 30% más que la misma póliza anual que le ofrecía la compañía más cara.

Ahora bien, ¿cómo logra el BSE estas promociones? El presidente del organismo, Mario Castro, se limita a decir que el tres por dos “es un producto comercial” y asegura que las pérdidas que tiene el banco “no son por las promociones” que lanzaron al mercado. “Sé de la campaña que están haciendo los privados”, agrega.

La realidad es que el BSE viene generando pérdidas en la rama automotores. Según datos del Banco Central, el organismo perdió US$ 10,3 millones en el segundo trimestre del año. Otro negocio deficitario son los seguros rurales.

CATÁSTROFES IMPREDECIBLES

Los eventos climáticos y los seguros rurales

El rubro de los seguros rurales es uno de los más deficitarios para el Banco de Seguros del Estado (BSE). Esto ocurre debido a las inclemencias climáticas, como las granizadas, que afectan cientos de hectáreas que se terminan perdiendo. En el segundo trimestre de este año, el prestador público perdió US$ 10,8 millones en este rubro. Sin embargo, no fue el único que registró resultados deficitarios en este sentido. En total, todas las compañías aseguradoras perdieron US$ 11 millones. La mayoría de las pérdidas las absorbió el ente estatal porque es de los pocos que ofrece este tipo de servicios. De hecho, solo cuatro de las 15 empresas privadas que trabajan en nuestro país se dedican a los seguros rurales. Qué Pasa informó a principios de este año que durante las tormentas del verano pasado, el BSE recibió 850 denuncias en el sector agrícola. La mayoría ocurrieron el 30 de diciembre, cuando una granizada destruyó cientos de hectáreas. Ese día hubo 80 denuncias: el 70% por fruta caída, el 15% por invernáculos que se rompieron o derrumbaron y el 15% restante por viñedos que corrieron la misma suerte. También hubo problemas con plantaciones de soja y maíz que debieron ser resembradas. En estos casos, el prestador privado “reasegura” a esos clientes con empresas más grandes, que están ubicadas en Alemania y Suiza. Así comparte las ganancias pero también el riesgo de los siniestros, y no debe hacerse cargo solo si ocurre una catástrofe climática en el sector agroindustrial. A pesar de estos números, los corredores reconocen que el año pasado fue aun peor, ya que una fuerte granizada en setiembre terminó con cientos de reclamos por parte de los productores rurales. Ese día se sumaron también las llamadas de 1.750 clientes cuyos autos se habían abollado debido a los cascotes de hielo que cayeron.

En su comunicado, Audea afirma: “Las cifras negativas que se observan (en el BSE) se compensan a nivel global con los resultados de las ramas de seguros monopólicas. Es de destacar que en la rama de accidentes de trabajo, se pasó de US$ 18 millones a junio de 2018 a US$ 27 millones al cierre de junio de 2019”.

Según la asociación, el BSE “subsidia” sus promociones con los seguros monopólicos. En otras palabras, se terminan subvencionando seguros particulares —como los automotores, que deben pagar quienes tienen auto— con otros más generales, como el de accidentes laborales.

Mercado deficitario

Corredores consultados para esta nota explican que las compañías privadas también dieron pérdidas en el rubro automotores. Y los números del Banco Central los respaldan: en total, el mercado perdió US$ 18 millones en estos servicios (más de la mitad corresponde al BSE).

Los corredores, además, dicen que todas las empresas ofrecían precios por debajo de los costos operativos. Luego de varios años de déficit, las casas matrices de las principales aseguradoras les dieron “un tirón de orejas” y corrigieron sus tarifas al alza. Los precios habrían aumentado un 15% en el último año, un valor por encima de la inflación.

Por otro lado, acusan que hubo una “política agresiva de promociones” en el último tiempo por parte del BSE. De hecho, llegaron denuncias a la Comisión de Defensa y Promoción de la Competencia, que depende del Ministerio de Economía.

Su presidenta, Luciana Macedo, admite que hubo aseguradoras privadas que presentaron recursos por la promoción del tres por dos. Luego de analizarlas, la comisión entendió que el organismo no había incumplido con la normativa.

“No hay denuncias en curso. Esas investigaciones están finalizadas y no se detectaron conductas anticompetitivas. No era un tema de precios bajos, una tal vez sí, pero las otras eran por otros temas. Nuestra normativa, en la ley de promoción de defensa de competencia, no regula la competencia desleal”, explica.

Sin embargo, la comisión no estudió si el BSE había incurrido en precios “predatorios”. Esto ocurre cuando ni siquiera cubren los costos promedios: “Nunca se planteó un caso en esos términos, no analizamos si fijaba precios por debajo de los costos ni hemos tenido información de estructura de costos”, asegura Macedo.

Según el comunicado de Audea, los precios del BSE sí podrían configurar un problema en este sentido: “Las cifras negativas indican que las primas no resultan suficientes para atender los costos siniestrales y de operación”, escribieron.

Y si bien los resultados netos del BSE no son deficitarios, sí hay pérdidas a nivel operativo. Este punto mide cuánto pagan los clientes y cuánto se va en siniestros: en esta ecuación faltaron US$ 7 millones en el segundo trimestre del año.

Estas cifras, señala el Banco Central, se compensan con los resultados financieros. Aquí entran los intereses por depósitos en garantía, las rentas por inversiones financieras e inmobiliarias. En estos rubros, independientes de la venta de seguros, el banco ganó US$ 38 millones.


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